La doble moral y nuestra “barrera” 

Por Gerardo Colantuono

image

     Voy a comenzar expresando mi odio a dos frases que creo que resumen, en parte, la situación actual en nuestro país: “el mundo es de los vivos, no de los pendejos, y “el fin justifica los medios”. 
 

     Ahora bien, hace como un año (cuando comencé la universidad) conocí a un chamo que al principio me pareció bastante raro. Era como muy cerrado, buena gente, pero tenía pinta de que en cualquier momento iba a sacar su AK-47 e iba a canalizar todos sus sentimientos reprimidos acabando con toda la vida en la universidad. Pero no, resulta que solo era buena gente  y callado. Y no se trata de su aspecto, sino de lo que transmite, y es que a medida que iba tomando confianza, demostraba cada vez más ser la persona más honesta que he conocido en mi vida. Y sin caer en detalles, al principio no se escuchaba una conversación sobre él sin que alguien dijera: "si todos fuéramos como Gino, el mundo sería mejor". Y es aquí donde radica mi punto: todos sabemos exactamente como debemos actuar en cada una de nuestras situaciones, pero hay una gran barrera entre lo que sabemos que tenemos que hacer y lo que hacemos. Y estoy seguro de que no hay nadie que se pueda excluir al respecto, porque no creo que exista alguien que jamás se haya arrepentido de una decisión, que no piense que pudo haber sido menos egoísta o más solidario, solo que hay personas que lo hacen menos que otras, como Gino. Y el problema no es que nos pase por humanos, el problema es esa complicada discusión en nuestras mentes. Es saber lo que estamos haciendo, pero dejarlo pasar porque “no había de otra”. Siempre en las adversidades recurrimos a eso que tanto criticamos, con plena conciencia de lo que hacemos. Entonces, ¿Por qué no atravesamos esa barrera que nos hace ver a todos como unos hipócritas? Porque no es nada fácil, lo sé.  

 

     Yo me encuentro en una situación en la que varias veces he estado tentado a incumplir con este propósitocursando una carrera en la que nunca he querido estar y en la que al parecer la única salida es apoyar la corrupción de un decano otorgándole la suma de dinero que el solicita para un cambio. Pero, ¿acaso no es tan corrupto el que pide el dinero, como el que lo entrega? Me niego a apoyar uno de los problemas que más me da rabia y tristeza en este país. Y es que no hay excusa porque, en mi opinión, apoyar a la corrupción por no poder lograr un objetivo es como serle infiel a tu pareja porque no te satisface, o como robar porque no tienes suficiente dinero para subsistir. Siempre va haber una mejor alternativa a esa solución fácil, rápida y deshonesta. Así que cuando te pongan una multa, o te encuentren manejando sin licencia, no llames a tu tía fiscal para que solucione todo, asume las consecuencias de tus actos, porque si tanto reclamas por justicia, ¿por qué no empiezas haciéndola cumplir por ti mismo? Les aseguro que si la misma cantidad de personas que piensan que en Venezuela no hay un estado de derecho cumplieran con su parte en cada una de las situaciones que lo ameriten, estaríamos hablando de una situación totalmente diferente en el país. Sea lo pequeña que sea tu acción, está en ti, está en todos. 

 
     Quizás no tenga moral para escribir sobre esto, porque no ha pasado un día de mi vida en el que no me haya sentido mal por algo que haya hecho, por más pequeño e insignificante que parezca. Pero creo que si todos llegáramos a pensar un poco más en que son nuestras acciones (las de todos) las que conllevan a crear este país, quizás comencemos a actuar de la manera más adecuada y honesta posible, antes de quejarnos, en el rol que tengamos, ya sea estudiante, profesional, ciudadano, o presidente. Todos tenemos una repercusión en nuestro ambiente, y todos debemos hacer lo que nos toca para cambiarlo.

  1. eescritorio ha publicado esto